¿Existen los zombis?

¿Cómo te quedas si te digo que los zombis no son un invento de la serie “The Walking Dead”, del videojuego “The Last of Us” o de “Thriller”, el hit de los años ‘80 del famoso Michael Jackson, sino que existían en la naturaleza desde mucho antes de que el ser humano apareciera sobre la faz de la Tierra? ¡Pues así es, BIOGEOsférico! Los zombis existen aunque, tal vez no sean como tú los imaginas.

viral-zombies

En la naturaleza existe una relación interespecífica, de esas en las que participan dos o más especies, denominada parasitismo en la que una de las especies (parásito) se beneficia de la otra (hospedador), aprovechándose de ella hasta la muerte. Algunos de estos parásitos son capaces de convertir a determinados seres vivos en zombis, manipulando el movimiento o la voluntad de los organismos en los que se hospedan con el fin de lograr sus objetivos reproductivos. ¡Pero no te asustes, BIOGEOsférico! Has de saber que este truco tan macabro de la naturaleza es muy poco usual. La mayoría de los parásitos no pueden doblegar la voluntad de los organismos en los que se hospedan, sino que producen molestias y enfermedades de las que seguro que has oído hablar, como los el picor de los pijos o la malaria.

Entonces, ¿quiénes forman parte de ese grupo selecto de parásitos que pueden convertir en zombis a sus hospedadores? ¡Aquí van un par de ejemplos, BIOGEOsféricos!

Ophiocordyceps unilateralis es un hongo que se hospeda y desarrolla en las hormigas carpinteras tropicales (Camponotus leonardi), que habitan en las copas de los árboles. Este hongo se alimenta de las hormigas y controla su sistema nervioso central y sus músculos, manipulando su comportamiento y movimientos. En primer lugar, tras haber sido infectada por una espora de Ophiocordyceps, la hormiga sufre convulsiones que la hacen caer de su nido arbóreo. De esta manera, el hongo consigue que la hormiga caiga al suelo, donde las condiciones son óptimas para su crecimiento. Después, durante un mediodía, cuando el hongo se ha desarrollado lo suficiente, obliga a la hormiga “zombificada” a subir a un árbol y morder la vena principal del envés de una hoja, donde la deja morir. A los pocos días, el esporocarpo o cuerpo fructífero del hongo comienza a salir por la cabeza y extremidades de la hormiga y deja caer sus esporas para parasitar a otras hormigas y convertirlas en nuevos zombis a los que manipular.

hormiga

Otro caso de “zombificación” es el que causa el protozoo parásito Toxoplasma gondii sobre las ratas. Toxoplasma necesita encontrarse en el sistema digestivo del gato para reproducirse, así que lo que hace cuando se encuentra dentro de una rata es manipular su comportamiento para que estas pierdan el miedo a los gatos y no escapen cuando uno quiere atraparlas. ¡Prácticamente las induce al suicidio! De esta manera el protozoo se asegura de llegar hasta el tubo digestivo del felino, reproduciéndose en él y causándole toxoplasmosis, una enfermedad que pueden transmitir al hombre. ¡Pero tranquilo BIOGEOsférico! No se conoce ningún caso en el que Toxoplasma gondii haya “zombificado” a un humano (de momento).

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Hay que ver lo terrorífica que pude llegar a ser la naturaleza, BIOGEOsférico. ¡La realidad siempre supera a la ficción!

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