¿Qué son los organismos extremófilos?

BIOGEOsférico, aquí tienes una nueva tanda de superhéroes: los extremófilos, organismos que habitan en paraísos que son letales para los seres humanos. Algunos son capaces de soportar temperaturas superiores a los 80º C o de vivir el límite de la congelación, otros son resistentes a la radiación o viven en las profundidades marinas, donde la presión es elevadísima… ¡Increíble, ¿verdad?! Además, muchos de estos organismos no solo pueden vivir bajo una condición extrema, sino que habitan en medios en los que se reúnen varias de estas condiciones. ¡Vamos, que te presento a alguno de ellos!

Los termófilos son organismos extremófilos que viven en ambientes en los que las temperaturas superan los 45º C, aunque algunos sobreviven por encima de los 75º C o incluso los 100º C: los hipertermófilos. Todo este grupo de organismos posee proteínas especiales que no se estropean con el calor, a las que se les califica como termoestables. La arquea Pyrococcus furiosus (literalmente “coco de fuego”), un microorganismo que crece entre 70 y 103ºC es uno de estos hipertermófilos. Las proteínas termoestables de Pyrococcus furiosus han sido muy estudiadas e incluso una de ellas es mudialmente conocida: la Pfu DNA, utilizada con mucha frecuencia en los laboratorios para realizar PCRs.

Por otro lado están los psicrófilos, organismos que resisten temperaturas muy bajas, incluso bajo cero. Para ello, presentan múltiples adaptaciones, como por ejemplo, la síntesis de moléculas crioprotectoras que actúan como anticongelantes o la posesión de proteínas  que funcionan a la perfección a esas bajas temperaturas. Botrytis cinerea es uno de esos microorganismos que pueden crecer en tu frigorífico sin problema, aunque el indicador de temperatura marque 0º C. ¡El frigorífico no impedirá que este hongo se alimente de tu comida!

Otro tipo de extremófilo son los radiófilos, que soportan una gran cantidad de radiación sin que esta afecte a sus funciones. Por ejemplo, la arquea Thermococcus gammatolerans, microorganimo que vive sin problemas bajo irradiación de rayos gamma de 30 KGy, tres veces la dosis letal para el ser humano. Los rayos gamma cusan graves daños genéticos, así que las enzimas de esta arquea están siendo estudiadas para comprender mecanismos de reparación del material genético. Este mismo microorgaismo es además termófilo, pues vive en cuencas hidrotermales, a temperaturas de entre 55 y 95º C.

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El último tipo de superorganismo extremófilo que te presento son los barófilos, que viven en las profundidades oceánicas. Por ejemplo, la bacteria Thermaerobacter marianensis, que habita en las fosas marianas, a 11000 metros de profundidad. ¡Imagínate la presión que tienen que soportar estas bacterias a esa profundidad! Aproximadamente unas 1000 veces la presión que tú soportas día a día sobre los hombros. Además, su temperatura óptima de crecimiento es de 70-75º C, así que también es una bacteria termófila.

Como puedes comprobar, los organismos extremófilos resultan ser mayoritariamente microorganismos, pero no te pienses que los organismos pluricelulares no pueden resistir condiciones extremas.

Existe una rana de los bosques canadienses (Lithobates sylvaticus) que, cada invierno se congela casi en su totalidad para volver a la vida cuando la temperatura sube.También existe una planta en el desierto de Chichuahua, Selaginella lepidophylla, que resiste a la sequía, pudiendo deshidratarse hasta en un 95 % durante periodos sin agua para después rehidratarse en las condiciones adecuadas. Lo mismo ocurre con los tardígrados u osos de agua, animales microscópicos que pueden deshidratarse ante situaciones ambientales extremas y quedar en este estado durante cientos de años.

criptobios

En estos últimos casos, no estamos hablando de organismos que vivan en condiciones extremas, sino de organismos que resisten a estas condiciones deteniendo sus funciones vitales durante un periodo de tiempo. Es por ello que estos organismos no son considerados de forma estricta como extremófilos, sino como organismos que pueden realizar criptobiosis. En el caso de la rana, la criptobiosis es una criobiosis, pues resiste al frío; en el caso de la planta y del tardígrado es una anhidrosis, pues resiste a la sequedad extrema.

El descubrimiento y estudio de los organismos extremófilos y los hábitats en los que viven no solo amplía la enorme variedad de seres vivos que existen sobre el planeta Tierra y posibilita su uso a nivel industrial e investigador, sino que además argumenta a favor de la posible existencia de vida extraterrestre. ¡Tal y como lo lees, BIOGEOsférico! La astrobiología está muy interesada en estudiar y comprender a los extremófilos y los medios en los que viven, ya que son muy similares a algunos entornos extraterrestres que conocemos. De ser cierto, la vida extraterrestre podría existir en esos hábitats tan extremos y ser similar a estos organismos extremófilos o incluso cabría la posibilidad de que la vida de la Tierra se hubiera desarrollado a partir de organismos que llegaran a lomos de un meteorito desde cualquier otro rincón del Universo, resistiendo las altas temperaturas y diferencias de presión del vuelo espacial… A esta teoría se le llama panspermia, pero eso, BIOGEOsférico, ya es otra historia.

 

REFERENCIAS Y ENLACES DE INTERÉS

Extremófilos y la posibilidad de vida extraterrestre. 

Astrobiología y extremófilos

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