¿Existen los vampiros?

No temas BIOGEOsférico, los vampiros, a la par que aterradores, son seres ficticios que forman parte del folclore popular desde la Edad Media. El más famoso de todos ellos, el Conde Drácula, fue creado por el escritor Bram Stoker en el siglo XIX y está inspirado en un personaje real: Vlac Tepes, un sanguinario príncipe rumano del siglo XV, apodado como Drácula, por ser el hijo de Vlac Dracul. Desde entonces, y hasta la actualidad, numerosos vampiros han pasado por la literatura y las pantallas de los cines, engrosando la lista de características que los definen: poseen grandes colmillos con los que se alimentan de sangre, son pálidos, huyen de los ajos y les aterran los crucifijos, no poseen reflejo, no se exponen directamente a la luz solar porque les daña y destruye, poseen un gran atractivo sexual y solo mueren cuando se les atraviesa el corazón con una estaca. ¡Todo esto te suena, ¿verdad, BIOGEOsférico?!

Pero, ¿de dónde surge la figura del vampiro? ¿Y sus características? ¿Qué relación tiene todo esto con la biología? ¡Sigue leyendo si quieres resolver estas preguntas!

vampiro-sangre

Al igual que la figura del personaje de Drácula se inspira en el antiguo conde rumano, algunas de las características vampíricas se cree que pueden estar inspiradas en las manifestaciones físicas y psicológicas de una enfermedad humana: la porfiria.

¿Podría ser que los pacientes de porfiria alimentasen el mito del vampiro en medio de la ignorancia y la superstición popular del pasado? ¡Júzgalo por ti mismo, BIOGEOsférico!

Para comprender que es esto de la porfiria, tienes que acorarte de ese líquido del que se alimentan los vampiros. ¡La sangre!

¡Te sitúo! Acuérdate de que la sangre es un tejido conectivo líquido que circula por tu sistema circulatorio, transportando oxígeno y nutrientes a todas y cada una de las células de tu cuerpo, así como productos de desecho desde cada célula hasta el sistema excretor. Además, también sirve de transporte para algunas de tus hormonas, regula la temperatura corporal y participa en reacciones defensivas. En la sangre se diferencian dos componentes: el plasma sanguíneo y las células sanguíneas, que son los glóbulos rojos (eritrocitos), los glóbulos blancos (leucocitos) y las plaquetas (trombocitos).

¡Nos centramos ahora en los glóbulos rojos! Los glóbulos rojos son células sanguíneas, sin núcleo en los mamíferos, que contienen hemoglobina, una proteína de vital importancia que transporta el oxígeno hasta cada una de las células de tu cuerpo. Para su transporte, el oxígeno se agarra a una parte específica de la hemoglobina: el grupo Hemo, que se compone de una parte proteica: la porfirina, y un átomo de hierro, que da el color rojo a la sangre ¿Todo bien hasta aquí, BIOGEOsférico?

hemoglobina

Las porfirias son un conjunto de enfermedades humanas en las que la porfirina no se produce correctamente debido a un mal funcionamiento de las enzimas que participan en su proceso de síntesis. Como consecuencia, los pacientes con porfirias acumulan porfirinas o sus intermediarios metabólicos.

De entre los diferentes tipos de porfirias, las que presentan características asociables a la figura del vampiro son: la porfiria eritropoyética y la protoporfiria eritropoyética. Algunas de las características que presentan los pacientes con este tipo de porfirias son:

  • Palidez: la falta de hemoglobina hace que el paciente de porfirias sea más pálido de lo habitual.
  • Retracción de las encías: las encías se hacen más pequeñas, haciendo ver que los dientes del paciente, colmillos incluidos, son muy grandes.
  • Foto-sensiblidad: cuando las porfirinas se acumulan bajo la piel y son expuestas a la luz solar,que produce lesiones similares a ampollas. Así pues, los pacientes con estas porfirias prefieren no exponerse a la luz solar.
  • Hambre de sangre: la falta de hemoglobina puede producir “picas” en el paciente de porfiria, que instintivamente tendería a beber sangre. Es lo mismo que les ocurre a algunas embarazadas que están faltas de calcio y tienden a lamer la cal de las paredes para obtenerla. Es como un mecanismo de emergencia del que dispone el organismo para paliar diferentes faltas de los elementos necesarios para su buen funcionamiento.

Contextualizando estas características en una época de supersticiones y desconocimiento biomédico como es la Edad Media, parece razonable que surja la figura del vampiro que hoy en día conocemos a partir de los enfermos de porfiria.

¿Será la porfiria la enfermedad que dio origen al mito del vampiro?

👹

REFERENCIAS Y ENLACES DE INTERÉS

de Dios Díaz-Rosales, J., y  Romo, J. (2007). Mitos y ciencia: Porfiria y vampirismo. Bol Mex His Fil Med, 10 (1): 44-46

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